miércoles, 19 de diciembre de 2012

La Acròlis de Atenas


Durante el siglo V a.C. se construirán algunos de los edificios más monumentales de Grecia, en los que se vuelca todo el esplendor del período. El centro fundamental va a ser Atenas ya que la victoria de los atenienses sobre los persas supondrá para la ciudad enriquecimiento y euforia, acentuada además por la importancia de sus políticos (Pericles o Temístocles) y de sus artistas (Calícrates, Ictino o Fidias). El apogeo artístico de este período se concretará en las obras que impulsará Pericles en la ACRÓPOLIS DE ATENAS: era el centro sagrado de la ciudad, situado sobre una colina calcárea en forma de plataforma alargada; allí se elevaban los templos consagrados a Atenea, la diosa protectora de Atenas. La población de Atenas vivía en la llanura que rodeaba a esa colina sagrada. La topografía era compleja, con pendientes y acantilados que serán integrados armoniosamente en el conjunto. Como edificios más importantes podemos destacar:
- Los propileos, o puertas monumentales de entrada.
- A los lados, la pinacoteca y la biblioteca.
- A continuación se halla el templo de la Victoria Aptera o Atenea Nike.
- Arriba, en el centro, está el Partenón .
- A la izquierda, el Erecteion.





Cleobis y Bitón


Es el nombre de un grupo escultórico, en mármol, de dos figuras masculinas desnudas; atribuido (por una inscripción en ambas bases, que comienza en la de la figura de la izquierda y termina en la de la figura de la derecha) al escultor Polimedes de Argos. Se localizan temporalmente hacia el año 600 a. C.
Por el testimonio que recoge Heródoto se sabe que se realizaron por encargo de la ciudad de Argos para el Santuario de Delfos, donde su historia era divulgada como un ejemplo moral, de vida virtuosa y plena a pesar de una muerte joven, que no había que considerar como algo negativo, sino como el mayor premio que pueden conceder los dioses (así lo explicó el sabio Solón al rey Creso).
Pertenecen al estilo arcaico, con un aspecto más musculoso, tosco y primitivo que otros kuroi. Tales rasgos se identifican como propios de la Argólide frente a la escultura del Ática o de Jonia.3 Las características formales que comparten con otras esculturas del periodo son: la representación de los brazos pegados al cuerpo, en una pose de gran frontalidad, simetría y hieratismo, la simplifación de la anatomía, donde destacan ciertos músculos muy perfilados (diartrosis: pectorales y el contacto entre ingles y abdomen), la sonrisa arcaica, los ojos almendrados, los pómulos muy marcados y la melena trenzada con gran geometrización. Como en toda la estatuaria griega, de este o posteriores periodos, no hay rasgos individualizadores que permitan considerarlos retratos, pues lo que se busca es una representación idealizada de carácter universal.


Hermes con Dionissos

Es una escultura griega de mármol con una altura de 213 centímetros que fue esculpida por el escultor Praxíteles del período clásico final.

En la espalda tiene las marcas de los golpes de raspa y del cincel y en el resto de la escultura sólo está pulida de manera parcial.
En los cabellos, desde su descubrimiento, se aprecian pequeñas huellas de cinabrio, un compuesto de sulfuro de mercurio de color rojo, que probablemente no es un color real, sino una preparación para el dorado. El color se encuentra en las correas de la sandalia del pie original, que también presenta restos de dorado; además, la sandalia tiene un dibujo de Heracles, que fue realizado en pintura, y que nace en el motivo tallado de las correas entre los dedos del pie. Los ojos y los labios eran probablemente de color rojo.
En la escultura se han hecho esfuerzos para una restauración de la máxima calidad y respetando la obra original. Así, en la versión que se conserva en el museo de Olimpia, Hermes no tiene los atributos clásicos de llevar un petasos en la cabeza, o bien de ir calzado con sandalias aladas. Que llevara un ornamento de una corona de hierba parece lo más probable. Con la mano izquierda sujetaba otro atributo: probablemente un caduceo. En general, el brazo derecho en alto de Hermes que le falta, ha sugerido diversas interpretaciones. Parece que el grupo es la representación del episodio mitológico de Hermes cuando llevaba a Dioniso a las ninfas de la montaña Nisa. A lo largo del camino, Hermes, para distraer al pequeño Dioniso, agita un objeto con la mano derecha. Por lo tanto, se supone que Hermes llevaba en la mano un instrumento musical, o también podría ser que sujetara un racimo de uva.




Sarcófago de Junio Basso


Es un sarcófago de arte paleocristiano de mediados del siglo IV d. C., encontrado y conservado en Roma. Es el más famoso de su tipo,1 al tiempo que la gran calidad y variedad de sus tallas hacen de él un interesantísimo testimonio de los primeros siglos del cristianismo.2
Como indica la inscripción que posee, perteneció a Junio Basso (Iunius Bassus), quien fue prefecto de la ciudad de Roma (praefectus urbi) y falleció en el año 359 d. C., contando con 42 años de edad y siendo un neófito (neophytus).
Está tallado en un solo bloque de mármol de Carrara; tiene un largo de 234 cm y una altura de 142 cm.


Mosaicos del emperador Justiniano y la emperatriz Teodora


Estos mosaicos están hechos con teselas, empleando las habituales técnicas romanas del Opus Tessellatum (teselas cúbicas e iguales para el interior) y el Opus Verniculatum (de formas diferentes y empleadas para los detalles).
Entre la larga serie de mosaicos de la iglesia son destacables los dos paños que representan en el interior del ábside a los emperadores Justiniano y Teodora, acompañados de sus respectivos séquitos, realizando una ofrenda en el propio templo.
Los dos conjuntos presentan numerosas semejanzas: todas las figuras aparecen mostradas de frente, de pie con los pies dispuestos en V y con miradas bastante penetrantes, pero hay cierta rigidez en ellos, así como un gran hieratismo y un fuerte simbolismo; todos miran al frente. No existe intención de mostrar profundidad ni perspectiva alguna, sustituida en el mosaico de Justiniano por un fondo de color verde y dorado y, en el de Teodora, por una decoración arquitectónica en la que podemos ver una hornacina. En este caso, a la izquierda, una rica cortina parcialmente descorrida deja entrever la ilusión de un espacio posterior, dispuesto en negro. La única perspectiva que se aprecia es la jerárquica, que hace que el personaje principal (Justiniano y Teodora) estén el el centro, en el eje de simetría y ligeramente más elevado o más alto que el resto de personajes. Todas estas características son propias de la plástica bizantina.
Todos los personajes van lujosamente vestidos, en especial los dos personajes principales. Éstos últimos van ataviados con ricos ropajes, que simbolizan su superioridad en la jerarquía bizantina.






San Miguel de la Escalada


San Miguel de Escalada era un monasterio ubicado cerca del pueblo del mismo nombre, en el municipio de Gradefes, provincia de León, en el Camino de Santiago. Del monasterio se conserva solamente el templo. El monasterio fue consagrado en el año 913 por el abad Alfonso, que había llegado a León junto a otros monjes desde Córdoba.
Es una obra mozárabe, estaría incluida dentro del denominado arte de repoblación. El templo mozárabe fue construido reaprovechando materiales de épocas anteriores, visigótica y romana.

La planta del templo es basilical de tres naves, separadas por arquerías sobre columnas, algunas reaprovechadas, sobre las que descansan arcos de herradura. La cabecera, recta al exterior, alberga tres ábsides de planta ultrasemicircular. Entre las naves y las capillas se encuentra un lugar delimitado por canceles y un airoso iconostasio. Su iluminación sigue la tradición de las iglesias paleocristianas, con ventanas practicadas en el muro volado de la nave central y en los ábsides. Cada capilla se cubre, interiormente, con bóvedas ultrasemicirculares y gallonadas, a la manera de los viejos modelos orientales e islámicos. El resto, se cubria con madera vista, sustituida, en la actualidad, por otra más compleja y algo más moderna. Al exterior, se corona con tejado a dos aguas y una vertiente, con amplios aleros soportados por modillones de rollos.
La torre es ya del siglo XI, con estribos muy gruesos. Originalmente tenía tres plantas. Una puerta con arco de medio punto, que da paso a la capilla de San Fructuoso (también llamada "Panteón de Abades") tiene como tímpano un cancel reaprovechado. En esta torre destaca el ventanal del muro oeste con un doble arco de herradura que, aunque de época románica, imita al que se encuentra en el extremo occidental del pórtico.





Santa María del Naranco

Es una iglesia situada a cuatro kilómetros de Oviedo, sobre la ladera sur del Monte Naranco. Originalmente no se proyectó como iglesia, sino que fue el Aula Regia del conjunto palacial que el rey Ramiro I mandó construir en las afueras de la capital del reino de Asturias, y que se terminó en el año 842. Su estilo artístico es el denominado arte asturiano o "ramirense", dentro del prerrománico.

Consta de dos pisos y trazado rectangular de 20 metros de longitud por 6 de ancho, resultando una planta bastante alargada. En sus lados mayores existen dos salientes de los cuales el del lado norte corresponde a una escalera de dos tiros por la que se accede a la planta superior.
La planta baja consta de un amplio cuerpo central cubierto de bóveda de cañón recorrido por arcos fajones que descansan directamente sobre el muro, por lo que presenta grandes similitudes con la capilla inferior de la Cámara Santa de Oviedo, en la catedral ovetense. Fue posiblemente utilizado como oratorio palatino, aunque se especula con que se tratase de una cámara regia donde se recibiese audiencia, esta teoría se apoya en el bancada que recorre las paredes, y está flanqueado por dos cámaras laterales con cubierta de madera. De estas cámaras laterales la del lado este comunica con el cuerpo central y tuvo funciones de sala de baño (interpretación controvertida) o aljibe, conservando su pila. La del lado oeste solo es accesible desde el exterior, desconociéndose su función, pudiendo haber acogido una garita.
La planta superior fue planta noble, presentando una distribución similar a la de la planta baja. La gran sala central, rectangular y cubierta por bóveda de cañón peraltada atravesada por seis arcos fajones que se apoyan en ménsulas. Está recorrida en sus lados mayores por una arquería ciega que se apoya en dobles columnas de fustes sogueados de origen celta. Se encuentra flanqueada en este caso por dos miradores o tribunas también cubiertos con bóveda.
Al exterior, en sus lados mayores, son visibles los contrafuertes que se corresponden con los arcos fajones interiores. En los lados menores la fachada se estructura en tres pisos, correspondiendo el central a la planta noble, cuyos miradores se abren al exterior mediante tres arcos de medio punto peraltados, en los que el central es ligeramente mayor. Este mismo esquema, a una escala mucho más reducida y estilizada, se repite por encima de ellos, formando el ventanal de dos cámaras a las que no existe acceso excepto con la ayuda de una escalera y su utilidad era de guardar el tesoro del noble
Principalmente el material utilizado es el sillarejo, como es corriente en el arte asturiano.
El resultado es un edificio elevado, esbelto y elegante, modulado por la simetría de los contrafuertes y la gracia de sus arcos de medio punto peraltados, alguna de cuyas soluciones constructivas y decorativas, como las bóvedas de cañón, los arcos fajones, los contrafuertes exteriores o la supeditación de la decoración escultórica a la arquitectura, suponen un claro anticipo del románico.